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El estado de Hidalgo posee una vasta tradición histórica y cultural cuya gran riqueza material e inmaterial se manifiesta a través de sus monumentos, pinturas, danzas, música, comida, lenguas, costumbres y ritos milenarios, diversas y múltiples manifestaciones producidas por el espíritu y sensibilidad humana, fuerza y vitalidad creativa que nos identifican como hidalguenses.

Como entidad federativa, la historia de Hidalgo es reciente, sin embargo, los actuales habitantes son herederos de una riqueza cultural, material e inmaterial producida en diversos momentos históricos por los grupos que se asentaron en este territorio desde la época prehispánica hasta nuestros días, distribuidos en diez regiones geoculturales: los Llanos de Apan, el Valle del Mezquital, la Huasteca, la Sierra Alta, la Sierra Baja, la Sierra Gorda y la Sierra de Tenango, la Cuenca del Valle de México, la Comarca Minera y el Valle de Tulancingo. Esta invaluable riqueza cultural constituye un importante legado que se enriquece continuamente con las diversas manifestaciones contemporáneas.

Aún existe una fuerte presencia de indígenas, nahuas y ñhañhus y una minoría tepehua. El estado posee también un vasto patrimonio cultural tangible, visible en una serie de obras que cubren amplios periodos históricos: arte religioso, arquitectura civil, hidráulica, vernácula y popular, entre otras. Tales creaciones son únicas e irrepetibles, y constituyen un legado de la cultura de los pueblos que nos antecedieron y que hoy forman la identidad cultural de los hidalguenses.

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